Camila Herrera y su Experiencia con la Ley de Inclusión Laboral

“Las personas que somos profesionales nos hemos visto perjudicadas”

Camila (29) es conocida por los doblajes que ha hecho para la niña de las teleseries turcas de Mega y por ser la hija con osteogénesis imperfecta (huesos de cristal) de la Popa, la que la impulsó a luchar por la causa de la discapacidad, ampliando la ayuda hacia muchas familias que pasaban por lo mismo.

Hoy Camila ha salido adelante con enorme esfuerzo y logró convertirse en una mujer profesional, titulándose de comunicadora audiovisual. Sin embargo, siente una gran frustración, ya que nunca ha sido contratada por una empresa en su profesión, a diferencia de todos sus compañeros de carrera. A pesar que desde el año pasado existe una ley, la 21015, que promueve la contratación de personas con discapacidad dentro de las empresas.

“Desde que salí de la Universidad en el 2016, no he podido encontrar un trabajo estable en mi área.  Si bien para todos mis compañeros ha sido difícil entrar al mundo laboral, todos han trabajado alguna vez. Es mucho más fácil contratar a una persona que camina, no tener que adaptar las instalaciones. Ninguna de las personas que conozco con discapacidad y que tienen una profesión han tenido una buena experiencia al respecto”.

Como Camila ha seguido luchando pese a las dificultades, armó una productora, Volátil Audiovisual, convirtiéndose en una emprendedora y hoy postula a un capital semilla. “Pero me hubiese gustado primero tener experiencia laboral y armar un capital”.

En todo su proceso se ha convertido en una mujer cada vez más autónoma. El año pasado se atrevió a salir de la zona de confort y viajó por Europa con una amiga, teniendo que enfrentar el día a día por sí misma. Fue una gran experiencia, en la que conoció los adelantos de los países desarrollados. “La accesibilidad en los aeropuertos de los otros países es muy diferente a lo que es acá. Están todos preparados para recibirte, tienen un servicio completo que se llama ‘sin barreras’. Distinto a Chile: una vez tuve un problema en que una línea aérea nacional no me quería llevar las baterías de mi silla eléctrica porque eran peligrosas”.

Estas diferencias también las vive día a día en sus salidas a la calle: con veredas en mal estado y que no cuentan con bajadas en las esquinas, obligándola a andar por la calle, lo que se hace muy peligroso. Ha visto grandes diferencias entre las comunas con más recursos y otras por donde suele andar. “Por ejemplo ahora en Providencia los pasos de cebra son más altos, quedando a la altura de la vereda, lo que facilita la movilidad. En Las Condes también se nota la diferencia al andar en la calle”.

También suele encontrar obstáculos en sus viajes en micro y en el Metro. “La mayoría de las micros está acondicionada, pero a muchas les falta mantención para subir la silla, lo que me ha impedido hacerlo. Entonces tengo que esperar la que sigue, demorando mi viaje”.

Con respecto al Metro tanto la Línea 5 como la Estación Bellas Artes estuvieron remodelando sus ascensores y deshabilitaron los salva escaleras, quedando las personas con discapacidad sin opción para usar estas estaciones por bastante tiempo. “Se ve que no es una prioridad para nosotros”.


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