Yesenia Castillo, Coordinadora General de la Fundación Amigos de Jesús: “Es muy doloroso darse cuenta que el sistema no está preparado para enfrentar la vulneración de los niños con discapacidad.”

Yesenia (36) próximamente cumple 10 años trabajando con nosotros. Partió como terapeuta ocupacional, que es su profesión, haciendo terapia a los niños y los jóvenes de nuestra Casa.  Hoy está a cargo de la coordinación general y la postulación de proyectos. También tiene un máster en intervención psicosocial.

-¿Cómo ha sido tu experiencia estos 10 años?

Se extraña no estar en la intervención directa, que es mi vocación y una de las cosas que  me motiva,  pero hoy no me dedico tampoco 100% a lo administrativo, sigo vinculada en el día a día con los niños, niñas, jóvenes y sus familias, porque el equipo administrativo trabaja en la Casa de Acogida, lo que permite compartir diariamente con ellos.

Hoy trabajo con los programas de toda la fundación, y participo de mesas de trabajo regionales, levantando la voz de nuestros niños, niñas, jóvenes, sus familias y nuestro equipo en instancias públicas y privadas.

Por otro lado, cuando hay situaciones más graves, me corresponde estar junto a las familias y los jóvenes. Por ejemplo, cuando hay vulneración de derechos.

-¿Qué ha sido lo más difícil?

La vulneración de los derechos de los niños, niñas y jóvenes son situaciones  tan intensas como la muerte de ellos. Es muy doloroso darse cuenta que el sistema no está preparado para abordar a las personas con discapacidad en estos casos. Los niños, niñas y jóvenes viven la experiencia sin poder entenderla,  por lo que comienzan con cambios conductuales muy severos y frente a ello el sistema debería funcionar, pero lamentablemente no funciona. La reparación de niños y niñas con discapacidad abusados es nula, porque las terapias exige en muchas ocasiones hablar  y la mayoría de ellos no se comunican de forma verbal.  Las equipos que deben  no están preparados y no saben  cómo llevar a cabo medidas reparatorias.

-¿Cuáles han sido tus mayores desafíos?

Siempre van cambiando. Respondiendo mucho a las necesidades de la comunidad. Hoy tenemos un gran desafío con los niños y adolescentes con autismo, ya que requiere de una alta especialización y existen pocos centros que aborden a estos. Ayer, por ejemplo, un niño con esa condición entró al colegio y le redujeron inmediatamente su jornada a dos horas porque no saben como abordarlo. Es una población muy desafiante.  Hoy atendemos a 4 niños con Trastorno del Espectro Autista.

Otro desafío que hemos enfrentado han sido son los trastornos conductuales de los niños y jóvenes, que demandan mucha atención al equipo. Saber contener a una persona que está en crisis. Para ello hoy estamos trabajando por establecer protocolos de sujeción en Santiago y Curicó.

En políticas públicas, un reto es levantar la voz, que conozcan a la población en situación de alta dependencia que no está siendo abordada o lo están haciendo de una forma que no corresponde. Hay muy poca oferta del gobierno para ellos. Existe el sistema nacional de apoyos y cuidados dentro del cual están los cuidados domiciliarios. Lo que proponemos es un asistente personal o centros diurnos y no se está enfocando para allá. Hoy no hay políticas públicas para centros diurnos. Las personas con dependencia no son sólo los adultos mayores, es una situación transversal.

-¿Qué cambios has visto en la Fundación en estos 10 años?

Hemos crecido en infraestructura; cuando comence éramos 6 personas en el equipo y hoy somos  30. Con este crecimiento, tenemos el desafío de no alejarnos de nuestra misión. Es importante que todo el equipo y personas nuevas la tengan internalizada. A veces se extrañan esos primeros tiempos, por lo que luchamos todo el tiempo para no perder esa mística.

-¿Qué Aportes crees que entrega la Fundación a nuestra Sociedad y Comunidad en la que está inserta?

El principal aporte es que la Fundación se pensó como un sistema alternativo de cuidado para que las familias puedan relevar el cuidado de sus hijos y que puedan trabajar para salir adelante. Luchamos porque el niño permanezca con su familia y que ella se pueda desarrollar en otras áreas, al apoyarla en el cuidado de su niño o joven con discapacidad.

-¿Qué crees que diferencia a nuestra Fundación de otras similares?

La Popa, nuestra fundadora, hace una gran diferencia. Ella nos aterriza, nos pone los pies en la tierra y nos hace volver siempre a la misión.

-¿Cómo crees que nuestra sociedad visibiliza hoy la discapacidad?

Creo que lo hace desde la sobreprotección, les cuesta creer en las capacidades de niños , jóvenes y adultos con discapacidad. Nuestro gran sueño es que algunos de ellos puedan llegar a vivir solos, ser autónomos e independientes y por ello trabajamos.